La colonia española

by Jeffrey C. Barnett
Washington and Lee University
 

La pirámide aristoteliana:

Para entender la organización social y política de la colonia hispanoamericana hay que tener en mente una visión jerárquica.  A base del pensamiento aristoteliano común de la época, los españoles veían un mundo estratificado, en el cual la sociedad se componía de varias categorías superiores la una a la otra.   En cima de esta pirámide metafórica se encontraba al guerrero noble, el cual por sus actos heróicos (aunque sangrientos) fue emblema del concepto de virtud. Inferiormente se encontraban las mujeres y niños ya con los bárbaros al último.  (Véase abajo para como se definía a los "bárbaros".)

Desde nuestra perspectiva contemporánea tal vista de superioridad e inferioridad puede ser chocante. Es decir, hoy– posterior a la "ilustración" del siglo XVIII cuando aparecieron ideas radicales de la igualdad del hombre–solemos creer que tales distincciones no existen.  Sin embargo, si nos juzgamos honestamente sí tendríamos que confesar que aún existen otros valores que determinan el estado social del individuo.  Así, desde el principio es importante recordar dos cosas cuando hablamos de cómo los españoles (y toda Europa) aproximaron a la vida: uno, como ser contemporáneo tenemos que evitar la tentación de juzgar aquel sistema con nuestros valores (¡Imagínese, por ejemplo, qué distincto hubiera sido la colonialización del Nuevo Mundo si hubiera ocurrido no en una época medieval sino posterior a la ilustración!); y segundo, tenemos que entender que todos los aspectos de la vida española se veían dentro de un sistema jerárquica.
 
 

Jerarquía en el Nuevo Mundo:

Al llegar al Nuevo Mundo algunos–más que nada los frailes–veían la posibilidad de establecer una utopía terrenal, libre de la decadencia europea.  Sin embargo, había pocos ejemplos de estos experimentos sociales que se delimitaban a varias "misiones" religiosos (Véase por ejemplo el padre Vasco de Quiroga.)  Por la mayor parte los españoles organizaron sus nuevas colonias a base de la misma visión filosófica común en España en ese momento–una serie de pirámides que mutuamente se apoyaban.  Es decir que había varias estratificaciones (política, económica, jurídica, etc.) las cuales se sobreimponían la una a la otra.
 

¿Explotación de esclavos o encomendación de almas?

Dado estos rasgos de los indígenas, como bárbaros, fue posible esclavizarles.  La suposición es que si era verdad que eran bárbaros entonces no tenían almas y sí podían hacerles esclavos.  Además, se sabe que en un sistema mercantil donde se produce recursos para la patria se necesitan obreros, especialmente para las minas (oro y plata) y la cosecha de caña (azúcar) y  tobacco.  En estas circunstancias más que nada los indígenas sufrieron del mal tratamiento de los españoles.

El padre Fray Bartolomé de las Casas fue uno de los primeros en atacar a los españoles por el sufrimiento y la explotación de la población indígena del caribe.  Según Las Casas, sí tenían almas y que merecían ser educados en forma cristiana.  En su famosa Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias Las Casa expone una apología, o defensa, de los indios en el cual describe atrocidades sin comparación.  Es verdad que en muchos casos encontramos hipérbole, o exageración literaria la cual era común en aquella época; sin embargo su tesis llegó a ser la base para una reformación ideológica.  (Véase el debate entre Sepúlveda y Las Casas.)


 El significado de las observaciones de las Casas fue que llegaron a ser la base de la llamada leyenda negra–el prejuicio irracional, o no fundado en hechos verídicos, que expone que los españoles comitieron atrocidades por su deseo de poder y riqueza mientras que otros emperios–como los británicos–trataron mejor a los suyos.  (Cabe mencionar que el opuesto puede ocurrir tambien: la leyenda rosada se refiere al prejuicio ciego de que los españoles NO maltrataron a los indígenas.)

Vale la pena mencionar algunas misconcepciones entre la colonialización británica y la española para destacar la leyenda negra.  Por ejemplo, véase las comparaciones siguientes:

Hay otros ejemplos pero éstos ejemplifican hasta qué extremo nos ha influido la leyenda negra, este prejuicio que está basada más en la intuición que en la historia.  Aunque ambos los ingleses y los españoles compartían muchas semejanzas sí se desarrollaron distincciones.  Por ejemplo, se puede arguir que en las colonias británicas pronto se desarrolló una visión filosófica hacia un sentido la congregación, los raíces de la democracia y la comunidad en comparación con la pirámide jerárquica de los españoles.  Aunque éstos representan una bifurcación enorme, los dos compartían la misma meta: aprovecharse de un nuevo mundo.

Cuando existe un prejuicio de la magnitud de la leyenda negra, vale preguntarse de los motivos y orígenes que fomentaban la leyenda a tales extremos.  Se acordará que las Casa escribe su famosa Brevísima relación... en el siglo XVI justo antes del momento cuando los españoles y los ingleses entran en guerra religiosa.  Aun más, durante el reino de Carlos V, España llegó a ser el gran defensor de la relgión católica y la sede de la contra-reforma.  Así mientras los otros paises reformistas y protestantes les atacaban a los españoles, las mismas palabras de las Casas les sirvieron como prueba del maltratamiento y crueldad de los católicos.  En inglaterra durante el siglo XVI, el libro de las Casas comprobó la necesidad de separarse de una iglesia corrupta y medieval.  No es por casualidad entonces que a lo largo de los últimos siglos cuando el mundo anglo-sajona se encuentra ante un conflicto con la cultura hispánica vuelven a aparecer los libros de las Casas.  Por ejemplo en el siglo pasado durante nuestras guerras con Mexico (l846) y con España (1898) solíamos citar a las Casas como una auto-confesión de los propios católicos/hispánicos de su maldad.  Así en este sentido la leyenda negra no se delimita al pasado sino que es un prejuicio con largos raíces históricos que aun está presente en nuestra sociedad de hoy en día.

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