Ya para los últimos años del
siglo XIV los europeos habían viajado al oriente a través
de rutas del este. Habían traído perfumes, oro, seda y de
suma importancia las especias-producto importantísimo para la conservación
y curación de la carne. Sin embargo, el viaje era largo, peligroso
y dados los grandes gastos no se podía esperar recompensa o ganancias
suficientes para justificarlo. Lo más económico sería
una ruta navegable. Bajo el mando del príncipe Enrique, los portugueses
sobresalieron como los mejores navegantes de la época. No obstante,
no habían logrado encontrar la ruta adecuada aunque sí habían
explorado por mar gran parte de la costa del este del Africa.
Como se sabe en el año 1492 los reyes
católicos-el rey Fernando y la reina Isabel-le dieron a Cristóbal
Colón permiso para encargarse de una expedición cuyo propósito
fue encontrar una ruta occidental al oriente. Se recordará que la
fecha 1492 no fue por casualidad. Colón había intentado persuadirles
a los reyes católicos por años de la posibilidad económica
de llegar a Asia por una ruta occidental. Sin embargo, dada su preocupacion
por la Reconquista, los reyes le pospusieron. En el año mirabilis
lograron la meta principal de la cultura cristiana hispánica: los
cristianos vencieron a los moros y expulsaron a los judíos. Después
de siete siglos habían realizado la hegemonía cristiana.
Con la caída de Granada los reyes católicos
ya podían prestar atención a la petición de Colón
cuyo plan les impresionó a ambos reyes, quizá por razones
distintas. Para la reina Isabel le ofreció una oportunidad de evangelizar
a los demás; es decir fue una manera de seguir y promover la cruzada
evangélica de modo semejante a la Reconquista. El rey Fernando supuestamente
se preocupaba más por el lado económico: 1) temía
que los portugueses estuvieran al punto de monopolizar el comercio del
oriente; y 2) tenía que pensar en como la Reconquista, o sea ahora
la falta de reconquista, iba a afectar el tesoro real dado que ya no habría
más impuestos de los infieles ni terrenos o bienes para controlar.
En otras palabras la decisión de invertir dinero en la expedición
de Colón y de financiar el viaje fue relacionada directamente con
el fin y las consecuencias de la Reconquista. Si no hubiera sido por la
caída de Granada en aquel momento, Colón habría tenido
que esperar aun más. Al fin y al cabo, se le dio 120 hombres y tres
botes de vela.
Aunque las leyendas nos digan de modo contrario,
Colón no fue el único en creer que el mundo era redondo;
todos los navegantes, incluso Colón, ya sabían para aquel
entonces que el mundo no era plano. Sin embargo, es verdad que los demás
no se habían enterrado como él de un fenómeno importante
para la navegación transatlántica: los llamados vientos de
comercio que corren del oeste para el este; es decir que en viajes previos
Colón se había dado cuenta de que el viento suele correr
desde el este para el oeste cuando se iba por la costa occidental de España
mientras el opuesto ocurría cuando iba para la costa del Africa.
Esto últimos vientos, los vientos de comercio que van del oeste
para el este, fueron la clave que le permitiría volver del "oriente"
para Europa. Según la teoría de Colón sería
posible seguir una ruta norteña y luego una vez encontrados los
vientos de comercio podría volver por una ruta sureña. En
teoría sí tenía razón pero, como se sabe, con
lo que no contaba era que los continentes americanos quedaban entre él
y el oriente. En el mes de octubre del año 1492, después
de navegar por dos meses, Cristóbal Colón dió con
San Salvador (supuestamente situada en lo que hoy es las Bahamas, aunque
hay muchos que discuten el lugar exacto).
Sería mucho hablar de todos los exploradores
importantes que siguieron después de los cuatro viajes de Colón
pero tendría que mencionar a Magallanes, a quién se atribuye
la primera circumnavegación del mundo (aunque murió antes
de cumplir el viaje), Alonso de Ojeda (Venezuela), Vicente Yáñez
Pinzón (Brazil), Juan Ponce de León (Puerto Rico y la Florida),
y Amérigo Vespucci-cuyo nombre al fin y al cabo sirvió
para señalar el "nuevo" continente. Además de éstos,
no hace falta mencionar a Hernán Cortés (México) y
Francisco Pizarro (el Perú) de quienes se hablará más
tarde.
En vez de nombrar todos los exploradores mejor
vale la pena recordar el motivo, o sea uno de los motivos, de tales
exploraciones. A fines del siglo XV y al principio del XVI Portugal y España
eran los dos poderes más grandes del mundo. Ya que no se sabía
cuánto terreno había en las Américas ni en el Africa-partes
de la cual ya habían sido exploradas por Portugal-fue necesario
que el Papa interviniera para arreglar la disputa entre los dos sobre los
derechos de comercio y conquista. (Como que ambos eran reinos cristianos
fue lógico que buscaran al Papa para ayuda arbitraria.) En el tratado
de Tordesillas, el Papa Alejandro VI demarcó una línea en
medio del Atlántico con el propósito de que todo terreno
al este de dicha línea perteneciera a Portugal mientras la parte
occidental perteneciera a España. Esta frontera imaginaria a los
45º grados llegó a ser conocido como "la linea de demarcación".
Para entender el sentido de la ubicación de tal línea hay
que recordar que la meta principal fue llegar al Oriente o las Indias,
lo cual ya habían realizado los Portugueses por la ruta del Africa
y posteriormente por el mar India. Los españoles habían optado
por la ruta contraria y se habían dado con las Indias occidentales.
Siguiendo esta lógica fue facil dividir el mundo entre los dos poderes,
lo cual estableció por autoridad papal que las Américas (aun
territorio desconocido) pertenecieran a España mientras Africa,
Asia y Brazil pertencieran a Portugal.
El caso de Brazil en cierto modo fue erróneo dado que el propósito del acuerdo fue dividir los dos hemisferios; no obstante, no se contaba con que la longitud de 45º grados acaso diera con una estrecha parte de la costa de Brazil. Aunque estrictamente los portugueses sólo tenían derecho para colonizar esta parte de Brazil, siguieron al interior hasta topar con territorio totalmente incolonizable, o sea las Amazonas. En esta manera, la geografía física-como suele ser-fue más inflexible que cualquier frontera arbitraria. En resumen, el tratado de Tordesillas establece el derecho (desde el punto de vista del mundo cristiano) de dividir y colonizar el mundo entre dos hemisferios, con la excepción del error cartográfico de Brazil.