Los mayas

by Jeffrey C. Barnett
Washington and Lee University


    La civilización maya, una de las más antiguas del mundo, tiene su origen hace unos 3,000 años. Por su mayor parte la civilización maya extendía por las selvas centroamericanas, pero especificamente desde la parte superior de Yucatán, México (o sea por Mérida) hasta su centro más al sur, Copán en Honduras. Sin embargo, su influencia cultural abarcaba mucho más, incluso su influencia sobre los toltecas y aztecas. Sus legados eran tan importantes que se les consideran como la raíz de las civilizaciones mesoamericanas posteriores.
 

    Actualmente se puede visitar muchos de sus pueblos abandonados los cuales han sido descubiertos y excavados por arqueólogos. Por ejemplo, Palenque, Chichen Itzá, Uxmal, Bonampak y Tulum entre otros están abiertos a la visita turística. Cada uno de estos centros ofrece algo distinto pero se conocen por su arquitectura avanzada y refinada, hermosos murales, grabados de piedra, jiroglíficos y templos decorados.
 

    Al eje de la cultura maya fue su religión. Todo se veía interrelacionado con sus creencias sobrenaturales. Entre su panteón politeísta, quizás el dios más importante fue Quetzalcoatl, lo cual quiere decir en quiché "la serpiente emplumada". (Nota: El quetzal es un pájaro conocido por sus plumas hermosísimas y largas de color verde. El mismo término se utiliza para refirirse a la unidad monetaria de Guatemala.) En algunos casos los maya sacrificaron pájaros, mariposas, y uno que otro humano a sus dioses. Las ceremonias incluían rezos, el quemar de incenso, baile, ofrecimiento de sangre, el estar en ayunas antes de las ceremonias seguido por fiestas. Otros dioses importantes incluyen Itzamná (el dios de lumbre) y Chac (el dios de la lluvia)
 

    Más que nada su civilización fue sedentaria o sea agrícola. Entres otros comestibles sembraban frijoles, calabaza, cacoa para el chocolate y, quizá el más importante de todos, el maíz que para los maya fue un símbolo sagrado. (También hacían grandes lanchas hechas de los troncos de árboles que usaban para navegar las costas de México.) Hay que recordar la importancia de la agricultura en el desarrollo de la civilización humana. En las civilizaciones no sedentarias, el hombre nómada tenía que depender de la caza. Iba en búsqueda constante de comida; vivía-o mejor dicho sobrevivía-como pudiera. Aun más importante que la incomodidad diaria, tuvo que dedicar todo su tiempo a sus necesidades básicas, lo cual le impidió avanzar su conocimiento. Al contrario de la cultura nómada, en las culturas sedentarias se dividen los papeles de la sociedad. Mientras unos labran los campos, otros pueden encargarse de las artesanías, dedicarse a oficios espirituales o puestos de liderazgo. De suma importancia, hay tiempo y la posibilidad de organizar los varios deberes que contribuyen a una civilización. Como otras grandes civilizaciones la sociedad maya se componían de una jerarquía bien delineada.
 

    Una de las invenciones más importantes de los maya fue su calendario, el cual era tan exacto como el que usamos ahora. Un logro tan avanzado requiere gran conocimiento de las estrellas y el movimiento de los planetas. Más que nada señala el nivel sofisticado de los cálculos astronómicos y sistema de matemáticas que manejaban los maya.
 

    De igual sofisticación, los maya lograron una arquitectura refinada sin comparación. No tenían herramienta de metal más dura que el bronce, ni animales para acarriar --(los caballos fueron traídos por los españoles después); no obstante, pudieron construir templos grandísimos en la forma de pirámides a sus dioses. Por razones obvias, el elemento fundamental de la arquitectura es el arco (>arquitectura). Tanto como otras grandes civilizaciones que se conocen por su propio arco (como los romanos y los pérsicos) los maya también construyeron su arquitectura a base de su propio arco, el cual se asemejaba en su forma a un triángulo truncado.

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