A pesar de que la unidad del español se ha mantenido
entre la lengua que se habla en España y la de Hispanoamérica,
tal como sucede con el inglés británico y el norteamericano,
hay algunas diferencias en la pronunciación, en el uso gramatical
y en el vocabulario.
En la pronunciación las principales diferencias fonéticas
se dan entre las consonantes. El sonido correspondiente a la letra /z/
tal como se pronuncia en España en las palabras zapato y caza, no
se da en Hispanoamérica: en su lugar encontramos /s/. Así,
caza y casa se pronuncian igual.
La letra ll, en calle, por ejemplo, se pronuncia en Hispanoamérica
generalmente como la y de mayo. En algunas partes de Argentina y el Uruguay
la pronunciación de ll y de y es similar al sonido intermedio de
la palabra pleasure.
Escúchese un ejemplo del accento argentino
aquí. (Nota: Para oirlo hay que tener el Real Player.)
La primera de estas dos variantes fonéticas no es exclusiva
de Hispanoamérica, sino que se da asimismo en ciertas regiones de
España, por ejemplo en Andalucía o en las islas Canarias.
En Chile, Argentina, Cuba, República Dominicana y en las costas
del Caribe, la s final de palabra y antes de consonante se sustituye por
una h aspirada. Este caso se da también en España, en algunas
zonas de Andalucía.
Una de las diferencias gramaticales más importantes es la
no utilización en Hispanoamérica del pronombre personal vosotros
y su concordancia con las formas gramaticales correspondientes. Se usa
ustedes, sin distinción entre tratamiento familiar y formal. Por
ejemplo se dice ustedes trabajan en lugar de vosotros trabajáis.
Tampoco se usa el posesivo vuestro ni el pronombre os, que son sustituidos
por las formas correspondientes de tercera persona del plural. Por ejemplo:
en lugar de vuestra casa, su casa; éste es el vuestro, éste
es el de ustedes; os espero mañana, les espero mañana. El
uso de ustedes por vosotros es también frecuente en regiones del
sur de España.
Otro caso es el del uso del pretérito indefinido, en contextos
en que un español utilizaría el pretérito perfecto.
Por ejemplo: ya comí en vez de ya he comido; hoy fuimos al teatro
por hoy hemos ido al teatro. Este uso del indefinido lo encontramos también
en España, en Asturias y Galicia.
Sin embargo, las mayores diferencias entre el español de España
y el de América se encuentran en el léxico puesto que el
español de Hispanoamérica contiene muchas palabras procedentes
de las distintas lenguas indígenas. Algunos de estos vocablos se
han incorporado también al español peninsular y a otras lenguas
europeas, como por ejemplo, maíz, cacao y chocolate.
Algunas palabras castellanas han adquirido una acepción nueva
en América. Así, manejar se usa en el sentido de conducir
un coche y se habla de plata en vez de dinero, aunque los dos términos
usados en España se entienden, y se emplean también en Hispanoamérica.
Existe también preferencia por el uso de ciertas palabras
frente a otras del mismo significado. Así en América se emplea
más carro que coche; tomar (una bebida) que beber; apurarse que
darse prisa; angosto que estrecho; apartamento o departamento
que piso; cuadra que manzana (de casas); cajuela (de coche) que
maletero; pollera que falda.
Estos rasgos diferenciales contribuyen a dar carácter y personalidad
propia a una lengua, el español, que, sin embargo, continua siendo
el vínculo común de los más de 350 millones de hablantes
que la comparten.