
Como guatemalteco, la cultura indígena, la cual preservaba la tradición maya, le influyó en su desarrollo cultural. Esta tradición, distinta a la de los incas y los aztecas, no fue destruida por los españoles porque aquellos llegaron a Guatemala después del apogeo de la cultura maya y también porque los mayas eran la mayoría de la población allá. Por eso, la cultura indígena, aun hoy en día, sigue en Guatemala donde los demás, como Asturias, tienen más contacto indígena y así pueden entender la cultura, las costumbres, y, en efecto, la mente, indígena. El indigenismo y la visión verídica que caracterizan, en parte, la obra de Astruias, obviamente crecen de sus experiencias diarias con los indígenas.
Sus estudios en la Sorbonne en París sin duda contribuyen a este énfasis en el indigenismo. París, donde vivía y estudiaba Asturias entre 1923 - 1933, era un eje de la vida intelectual donde nació muchos de los "-ismos" que siguen por el siglo XX. En París, Asturias, quien había vivido casi junto con los indígenas en Guatemala, se dedicaba a estudiar esta misma cultura: la de los mayas. Parece irónico que tuviera que salir del centro de esta cultura para aprenderla mejor, sin embargo, pudo aprender aun más de los indígenas a través de sus estudios de su lenguaje y su libro sagrado, el Popul Vuh.
Este enfoque en el indígena parece parte de un interés más grande de "el pueblo" y del hombre común. Antes de salir de su país natal, Asturias fundó La Universidad Popular de Guatemala que sirve para educar a los pobres y a los que no podían asistir a la Universidad Nacional. Así rechaza y critica claramente el sistema social de su país, mostrando y recomendando una visión democrática.
Su país, sin embargo, no era una democracia. De hecho, durante momentos en su vida, Asturias vivía y sufría bajo la mano de algunos dictadores, como Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico. La corrupción, la opresión, y los problemas sociales que resultaron bajo estos dictadores le enojaron a Asturias tanto que una crítica de y una denuncia de los dictadores aparecen a lo largo de su obra, como en El Señor presidente.
Durante su vida, Angel Asturias viajó por todo el mundo, desempeñando
muchos papeles
incluso el ser escritor, embajador, periodista, y profesor.
Ambos el viajar y trabajar en campos distintos le dio una cosmovisión
del mundo, una comprensión sensible de las diferencias entre culturas,
y quizás lo más importante, un entendimiento de las semejanzas
y de nuestra conciencia común.
Sus experiencias por el viajar y el trabajar, juntas con su actitud de respeto y orgullo para la cultura indígena de su propio país, le ayudaron en sus trabajos como embajador. Aunque no siempre estaba de acuerdo con los hechos del gobierno, parece que su éxito político venía por su habilidad de entender ambas su propia cultura y la visión de los demás.
Aunque murió en 1974, hoy en día, su nombre vive, no
por este trabajo diplomático, sino por sus éxitos literarios,
como Hombres de maíz, en que podemos ver los efectos de su
origen guatemalteco, sus estudios y viajes al extranjero, sus circunstancias
e ideas políticas, y su trabajo como lingüístico. Por
su obra, llena de la mitología y las costumbres de la cultura indígena,
los comentarios sociales y políticos, y una mágica bella,
misteriosa, y orgánica, fue ortogado el Premio Nobel de la Literatura
en 1967.
Esta confusión, aunque tradicionalmente asociada más con el arte dulce, es evidente por toda su obra, incluso su obra comprometida en que critica a los líderes opresivos. Derivadas de su vida bajo los dictadores Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico, sus ideas democráticas, aunque presentes en muchas de sus obras, resuenan más en su joya, El Señor Presidente. Asturias nos ilustra una realidad incomprensible en su horror y tragedia bajo las manos de una dictadura. El gobierno que describe, tan corrupto y destructivo, causa un miedo diario por la mayoría de la gente común. A través de su estilo poético de realismo mágico, sin embargo, Asturias transforma esta realidad fea en algo tan grotesco que casi parece ficción o una pesadilla. El lector, quien cuestiona qué es la verdad y qué es lo "mágico," tiene que reconciliar su propio realidad con la realidad del pueblo bajo tal gobierno. Aunque ésto causa confusión para el lector, nunca se nubla el mensaje político: vivir bajo los dictadores es vivir en terror.
Vemos una crítica igualmente fuerte en cuanto al abuso de la tierra para un fin económico. Ilustra, con imágenes detalladas y vividas, la lucha inútil de los indígenas, las cuales usan la tierra para sostenerse contra la gente que explota la tierra para ganar dinero. Esta lucha parece en vano, porque ésta siempre gana, arruinando la tierra y así la vida de los indígenas. En Hombres de maíz, la gente culpable viene desde dentro del país, pero vemos el mismo problema con los imperialistas extranjeros, también. En su trilogía de novelas, Viento fuerte, Papa Verde, y Los ojos de los enterrados, Asturias demuestra la misma lucha de los indígenas contra las compañías de fruta extranjeras (especialmente las de las bananas) y la falta de poder que aquellos tienen para salvar su tierra, su país, y su vida.
Este énfasis en el indígena y su tierra caracteriza la mayoría de la obra de Asturias. Distinto al indianismo estereotípico que aparece en muchas obras sobre la Peninsula, Asturias nos da una visión auténtica de la vida diaria de los indígenas. Este indigenismo, quizás una función de sus estudios en la Sorbonne, presenta al lector el mundo de los indígenas, donde observa su idioma, sus mitos, sus costumbres, y su mágia. Mulata de tal , por ejemplo, le lleva al lector a este mundo y el del ladino, mostrándonos la tensión entre estos mundos distintos y, quizás más importante, el significado de la mitología y lo mágical de la realidad indígena.
Parte de esta realidad, además del idioma, consiste en el ritmo y los sonidos de la vida indígena. Asturias tiene éxito en captar estos ritmos y sonidos, incorporándolos por toda su obra. Oimos la marimba en su poema "Marimba tocada por indios," y sentimos el corazón del tamborón latiendo en su poema "Tecun-Uman" - "cuero de tamborón, bón, bón, borón, bón, bón, bón, borón, bón." Así el uso del poder crudo de la palabra, como si fuera orgánica y viva, influye a su obra con un dinamismo y un ritmo único. A través de este ritmo poético, Asturias logra reflejar la naturaleza que forma una parte integral de la cultura y de la realidad indígena.
Esta realidad casi tangible, sin embargo, frecuentamente crea confusión para el lector. Además de ser tan distinta de la realidad de mucha gente, Asturias añade elementos que nos confunden aun más. Su estilo poético, junto con sus imágenes detalladas y vividas, suele transformar aun lo feo en algo mágico y, a veces, casi bello. Para el lector ignorante de esta cultura y sus mitos, es difícil -- si no imposible -- separar lo real de lo mítico. Siempre al salir de este mundo del realismo mágico se duda de lo que ha pasado, se pregunta si puede ser la realidad, y, a veces, se examina su propio concepto de lo "real."
Asturias se aprovecha de la realidad diaria de la luz y la oscuridad para desafiar nuestro concepto de realidad. Aunque la técnica del "claro-oscuro" tradicionalmente sirve para destacar los contrastes entre opuestos, Asturias, en vez de concentrarse en estos polares, se enfoca en las gradaciones entre los dos. El centro gris - en medio del mito y la realidad, del sol y la luna, - es parte de la naturaleza que no debemos, ni podemos, ignorar.
La naturaleza, central en la vida indígena, desempeña un papel igualmente importante en la obra de Asturias. El indígena sobrevive a través de la tierra: su ropa, su casa, su comida, y aun sí mismo, según la tradición maya, son derivados de la tierra. El indígena, cuya vida depende de seguir con el ciclo natural de la tierra, así presta atención al "retorno eterno" del sol y la luna, del fuego y la lluvia, y de la vida y la muerte. Cada elemento de la naturaleza, entonces, - el fuego, el agua, el viento, el sol, los animales, las plantas, el crecimiento, la muerte, etc. - es crítico para la vida y así sagrado. Asturias nos desmuestra este enlace fuerte entre la vida del indígena y la naturaleza, sugiriendo que separarlas es cortar el cordón umbilical, y así matar al indígena.
La idea de la tierra como la fuente de la vida se extiende en la obra de Asturias al papel de la mujer en la sociedad. La mujer, como la tierra, tiene el poder de crear y sostener: como el ciclo del sol y la luna, el ciclo de la mujer forma parte del ritmo y el retorno eterno de la vida. Como la tierra es necesaria para la vida, también es la mujer esencial a la vida humana. Sin ella, la vida terminaría; así, como la tierra, ella es sagrada.
Al entrar en este mundo indígena, encontramos a Gaspar Ilóm, un indígena típico, que está luchando para salvar su tierra del malvado de los encomenderos, los ladinos quienes controlan el uso de la tierra. Sus palabras y pensamientos nos ayudan a entender el papel sagrado y vital de la tierra y el respeto con que la tratan los indígenas. Como la fuente de su alimentación, no puede vivir sin tierra buena. Así, los indígenas, quienes usan la tierra para crecer bastante comida para sostenerse - y no más - rechaza el comercialismo de los terratenientes quienes abusan de la tierra para ganar dinero. Vemos este abuso con los personajes Goyo Yic y Domingo Revolorio, cuando tratan de ganar dinero por obtener y vender el aguardiente para enriquecerles. Aunque tienen éxito en conseguir el alcohol, su plan, por fin, fracasa y son encarcelados porque no han tratado la tierra con el respeto que la deben. Esta idea, sin embargo, está presente desde el principio cuando Gaspar Ilóm, enojado con éstos por haber explotado la tierra para cultivar y vender el maíz, nos explica que,"{S}embrado para comer es sagrado sustento del hombre que fue hecho de maíz. Sembrado por negocio es hambre del hombre que fue hecho de maíz." (p. 16)
Desde el principio, entonces, con las palabras de Ilóm, hay un énfasis en el uso correcto de la tierra e igualmente importante, en el maíz, el alimento básico de la vida indígena. De esta planta derivan todas las partes de su vida. Tan central es el maíz que aun afecta a sus leyendas y mitos. Es que, según la mitología maya, los conejos amarillos, que tienen orejas de maíz, guardan al maíz y lo protegen. El conejo así, con su presencia crucial para la vida indígena, desarolla un poder legendario y aun aparece, para los indígenas en la luna llena.
Esta luna llena, por desaparecer y reaparecer cada mes, ilustra el ciclo natural de la vida y de la tierra. Asturias así menciona la luna frecuentamente para destacar que la vida cíclica es parte de la naturaleza; como la luna llena viene y sale, también la tierra muere y revive. Es decir que la tierra necesita la lluvia para que el maíz crezca y después necesita el fuego para nutrir la misma tierra que produce el maíz. Los dos lados de cada ciclo, aunque parezcan opuestos, son necesarios para el retorno eterno. Sugiere que los humanos ni tienen control sobre el ciclo de la luna, ni deben tratar de cambiar el ciclo de la tierra.
Mientras la presencia de los ciclos sugiere un mundo normal y regular, Asturias, como siempre, nos confunde con su estilo del realismo mágico. Lo que pasa con Don Tomás Machojón, después de su hijo salga, por ejemplo, ilustra la confusión creada por Asturias. Los indígenas que trabajan para Don Tomás, el propriatario de la tierra, engañan a Don Tomás cuando fingen ver a Machojón entre las llamas de los campos quemados. Cuando Don Tomás sospecha un engaño, sin embargo, decide vestirse como su hijo y corre por el campo ardiendo montado a caballo. Los demás, entonces, aunque el lector piensa que han mentido anteriormente, ahora pueden ver una imágen verídica de Machojón entre las llamas. Lo difícil es decidir cual "realidad" es la "real." ¿Han visto Machojón en las llamas antes? ¿Los campesinos mintieron antes? ¿Don Tomás monta tras las llamas? ¿Si aparece Machojón ahora, es posible que ha aparecido antes? De una manera semejante, el cuento del curandero con su espíritu doble - hombre y venado - parece imposible para la mente norteamericana. Para los indígenas, sin embargo, este espíritu doble, que se llama una nahua, es parte de su realidad. Nadie en la novela duda que el curandero y el venado comparten un alma y un ser, pero este concepto contradice lo normal para muchos lectores. ¿Como su puede reconciliar que en el mundo del lector, compartir una mente con un venado sería imposible con este mundo donde es normal? En el mundo mágico del indígena, todo parece posible y el lector tiene que tratar de separar lo mágico de lo real: no es fácil.
Parte de lo mágia de este mundo pertenece al ritmo y a los sonidos. Como en la mayoría de su obra, Asturias reconoce el poder orgánico de la palabra y la usa para recrear una visión auténtica aunque mágica de la vida indígena. Su uso de palabras indígenas, como "cacique" en referencia a Don Tomás, por ejemplo, da al lector una confianza en el narrador. Esta confianza crece con la música y ritmos indígenas tanto que aun oimos el cortar de la milpa del maicero, "tilán-tilón, tilán-tilón, tilón, tilón . . ." Los sonidos y ritmos, sin embargo, convencen al lector que es un mundo "real," pero a la vez, también le da una calidad casi mágica.
La mujer desempeña un papel integral en este mundo. Aunque en público muestra una deferencia a su hombre, podemos ver que ella tiene un poder inmenso, importante, y vital dentro de su sociedad. Ironicamente, entonces, aunque hay pocas mujeres presentes en la obra, influyen toda la vida en este pueblo. La mujer recibe un respeto y tratamiento casi sagrado, como vemos cuando el abuelo de los Tecunes cae enfermo y sus nietos buscan al curandero para que ella mejore. Además de buscar la medicina, uno de sus nietos se sacrifica, en efecto, por ella. Claramente, la mujer ocupa un puesto único y alto.
Se puede atribuir el respeto solemne con que trata a la mujer su función como la fuente de la vida y la sostencia. Sin la mujer, la vida humana cesaría: dentro de ella se forma y crece el hombre, quien le nutre y protege hasta darle luz. Como la tierra, de una semilla, ella genera toda vida nueva. La mujer, entonces, como la tierra, es sagrada y merece un respeto incomparable. Parte de este respeto, como con la tierra, consiste en no abusarle.
Las consecuencias de abusarle son severas. La relación entre Goyo Yic y María Tecún nos muestra que, si no trata a la mujer con el respeto que la debe, ella no tiene ningúna razón para quedarse y continuar con el ciclo de la vida. Goyo Yic abusa María Tecún en forzarla a hacer todas los quehaceres sin darle ningún respeto. Por eso, ella huye. Al huir, ella participa en un fenómeno de las "tecunas," las mujeres quienes huyen, dejando sus familias y hogares. Así cumple con la profesia de su nombre "tecún."
Asturias, al presentar la idea de la tecuna junto con la idea de la mujer como la tierra, no ofrece una crítica de ella, sino una justificación para su salida. Cuando abusa a la tierra, como los ladinos en su avaricia, rompe el "retorno eterno" y el ciclo natural de la vida. Dependientes en ambas la tierra y la mujer, la cultura indígena no puede funcionar cuando corta el enlace con ellas. Asturias así nos muestra que, por explotar la tierra, y así la mujer, quien es tierra, condenan a su cultura.
1930 Leyendas de Guatemala (leyendas)
1936 Sonetos (poesía)
1946 El Señor presidente(novela)
1949 Sien de alondra (poesía)
1949 Hombres de maíz (novela)
1950 Viento Fuerte (novela y parte de su trilogía)
1954 El Papa verde (novela y parte de su trilogía)
1955 Soluna (teatro)
1956 Weekend en Guatemala (historias)
1957 La audiencia de los confines (teatro)
1960 Los ojos de los enterrados (novela y parte de su trilogía)
1961 El alhajadito
1963 Mulata de tal (novela)
1964 Clarivigilia primaveral
1967 El espejo de lida sal
1969 Maladrón (novela)
Asturias, Miguel Ángel. Hombres de maíz. Madrid: Alianza Editorial, 1996.
Asturias, Miguel Ángel. (1967) Acceptance Speech.
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Available: http://www.nobel.se/laureates/literature-1967-acceptance.html
Asturias, Miguel Ángel. (1967) The Latin American
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Asturias, Miguel Ángel. Mensajes indios.
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Available: http://www.nobel.se/laureates/literature-1967-press.html
El Popul Vuh: Libro Sagrado de los Mayas. [On-line]
Available:
http://www.wlu.edu/~jbarnett/395/popul.html