Gabriela Mistral

"'En la tierra seremos reinas,/ y de verídico reinar/
y siendo grande nuestros reinos,/ llegaremos todas al mar.'"
 


 

Su Vida

Su Obra

Obras Escogidas de Tala

Bibliografía Primaria

Bibliografía Secundaria


Su Vida:

Lucila Godoy y Alcayaga nació en Vicuña, Chile en 1889. Luego conocido por su seudónimo, Gabriela Mistral, llegaría a ser el primer escritor latinoamericano qué fue ortogado el Premio Nobel de la Literatura.

Lucila Godoy y Alcayaga escribía la poesía desde una edad joven. Empezó a publicar su poesía, bajo nombres falsos, en los periódicos locales desde que tenía quince años. A la misma edad, comenzó su trabajo de toda la vida como profesora. De hecho, sin su certificado de enseñar, enseñaba en una escuela primaria en La Compañia, un barrio pequeño en el norte de Chile.  Mientras estaba allí, Mistral escribía por los periódicos locales, La Voz de Elquí y El Coquimno, crecía un interés en y un amor para los barrios pequeños y la naturaleza, y descubrió su pasión verdadera de enseñar.

Siguió esta pasión y ganó su certificado de enseñar en 1910. Entonces, empezó a trabajar en las escuelas secundarias. Consideraba su papel como maestra una experiencia espiritual, como si fuera una maternidad espiritual. Además de enseñar, sin embargo, continuaba escribiendo la poesía, la cual fue inspirada, a menudo, por su relación romántica con Romelio Ureta, su novio que se suicidó en 1909. (Hughes, p. 14)

En 1914, se entró unos de estos poemas en un concurso nacional de poesía. Por su trio de sonetos, Los sonetos de la muerte, fue ortogado el premio nacional de la poesía. La combinación de este premio y su obra siguiente le estableció como una poeta importante. Su fama avanzó su carerra de maestra: los ministerios le reconocieron y, en 1918, le nombraron la directora de una escuela secundaria en Punta Arenas. Pasaba cinco años en el papel de directora en varias escuelas secundarias.

En 1922, junto con la publicación de su primer libro, Desolación, fue invitada a Mexico por José Vasconcelos, el Ministerio de Educación. Allí le ayudó con el desarollo de un programa de educación rural mejor. Con este viaje, Mistral inició su vida internaciónal. De hecho, en 1924, salió de México para viajar por los Estados Unidos, Francia, España, Italia, antes de regresar a Chile, donde le nombraron la representante de Chile en un El Instituto de Cooperación Internacional, parte de la Liga de Naciones, en Paris. Durante este tiempo, se publicó orto libro, Ternura, (1924) en Madrid.

Aunque Ternura fue bien recibido, no publicó orto libro hasta 1938. Pasaba los años entre los dos libros con una mezcla de trabajos. Enseñaba, como una profesora temporaria, en varias universidades, incluso a Barnard College, Mills College, Middlebury College, Colombia University, Vassar College , y la Universidad de Puerto Rico, escribió artículos en periódicos y revistas populares, y sirvió como consúl de Chile en varias lugares.

A pesar de sus varios trabajos y su vida ocupada, siempre tenía tiempo para escribir la poesía. De hecho, en 1938, para ayudar a los niños que quedaron huérfanos por la Guerra Civil Española, publicó su tercer libro Tala . Quería ganar dinero para ayudar a estos niños inocentes.  Esta dedicación a los niños definía, en parte, su vida. Mistral fue instrumental en la fundación de UNICEF, una organización para ayudar a los ninos pobres en el mundo.  De hecho, en 1946, sirvió como representante de los Naciones Unides, solicitó ayuda y dinero del mundo para la juventud pobre.

Un año antes, en 1945, cuando fue ortogado el Premio Nobel de Literatura, llegó a ser el primer escritor latinoamericano para recibir tal distinción. Después de recibir este premio, se trasladó a los Estados Unidas, donde se público su último obra, Lagar (1954) y donde se quedaba hasta su muerte en 1957.
 


Su Obra:

La poesía de Gabriela Mistral, en comparación con la de otros poetas premiados, parece sencilla y fácil.  Bajo su sencillez, sin embargo, hay una complejidad de emoción y una pasión única, influídos por su propio pasado.  De hecho, se puede ver el enlace fuerte que sus temas principales -- la soledad, lo maternal, la angustia, la naturaleza, la nostalgia, y la niñez -- comparten con los hechos de su propio pasado.  Su tema sobresaliente es uno del amor, aunque se trata de varias maneras distintas.  Cada uno de sus cuatro libros, Desolación (1922), Ternura, (1924), Tala (1938), y Lagar (1954), presenta un lado distinto del amor incluso el amor perdido, el amor maternal, el amor internal, y el amor resignado.  Su tratamiento del amor en todos sus formas, es lírico, complejo, y distintamente femenina.   

Su primera publicación, Desolación, (1922) parece, más que nada, su reacción de la pérdida de su novio, que se suicidó.  Usó su poesía para buscar adentro y limpiarse del dolor y la angustia causados por tal perdida.  Así se caracteriza por un tono trágico.  De hecho, esta poesía, amarga y desesperada, cumple bien con lo que promete el título.  No obstante, en medio de su pena, su soledad, su tragedia, su dolor, y su "desolación," nació un hilo de esperanza que toma su forma más obvio en su compasión y su preocupación por los niños.  Ya queda llena de amor, pero sin su novio, Mistral, por lo visto, buscó otro uso por este amor.  Ella no pudo ignorar sus insintos maternales, frustadas por la muerte de su novio, (porque después de eso, Mistral se había condenada a una vida de célibe), y así encontró una manera de compartir todo su amor y satisfacer su deseo imposible de ser madre.  El libro así representa un proceso muy personal de sufrir, purgar, y buscar un remedio para su dolor.  Aunque no encontró un remedio hasta el fin, se dió cuenta de que escribir esta poesía amarga había aleviado mucho de su pena.  Por eso, en la introdución a Desolación, pidió perdon a Dios por su amargura y de los lectores que gozan de vidas más dulces que la suya.

Con la publicación de Desolación, entonces, Mistral, ya limpiada de su angustia, dirijó su amor y su vida a los niños: fundó UNICEF para reunir dinero para los niños nececisitados, servía a los niños como maestra, y enfocó casi todo su poesía hacia los niños.  Su segundo libro, Ternura, (1924) así se caracteriza por un amor maternal.  Llena de canciones de cuna y fantasías de la niñez, en este libro sucedió en captar la mágia, la inocencia, y la imaginación vívida que definen la juventud.  Por un mano, se establece casi como un héroe o una portavoz de los niños.  Por la otra, sin embargo, nos queda con un sentimiento de nostalgia para esta pureza perdida.    

Su dedicación a los niños fue el ímpetu de la publicación, en 1938, de Tala, su tercer libro.  Lo publicó en 1938 para reunir dinero para los hijos huérfanados por la Guerra Civil Española.  (Hughes, p. 15) Esta colección de poesía refleja sus temas normales de la muerte, la angustia, la naturaleza, lo maternal, y la niñez, pero a estos temas ahora añade la soledad del vagabundo, la aislación de la extranjera, y la alabación de la tierra y la naturaleza americanas.  El título Tala sugiere quitar los arboles de una selva para que tenga tierra limpia en que pueda empezar de nueva.  Así en Tala, encontramos una poesía menos desesperada que en su obra anterior.  El hilo de esperanza, poco visible en Desolación, parece alcanzar su apogeo con Tala: ya tiene una paz con su pasado doloroso.  Su poesía así refleja una aceptación tranquila y sin amargura del mundo, a pesar de todo su dolor y sus problemas.                 

El tono tranquila de Tala, sin embargo, no permanece.  De hecho, en Lagar, (1945) hay un tono de desengaño con la humanidad y así encontramos una crítica fuerte de la opresión, el racismo, la guerra, y la falta de respeto entre los seres humanos.  (Dana, p.121)  Su angustia personal, causado por la muerte de mucha de sus amigos y su hermana, fue aumentado por las atrocidades de la Guerra Civil Española, el desarollo del facismo, la xenofobia, el Holocaust, y la Segunda Guerra Mundial.  Así en Lagar, junto con esta crítica, hay evidencia de una alma cansada de la vida y frustrado por sus problemas.  Es una alma que ha sufrido y ha vivido y ahora espera la muerte con una fatiga y una resignación calma.    
 


Obras Escogidas de Tala:

Todos íbamos a ser reinas

La extranjera
 
Viejo León
 



 

Todos íbamos a ser reinas

En Todos íbamos a ser reinas, como en la mayoría de su obra, Mistral se enfoca en la nostalgia y en la inocencia que caracteriza la niñez.  Nos cuenta una historia de cuatro niñas, que planean, con una inocencia pura y conmovedora, el resto de su vida.  Quieren ser las reinas "de cuatro reinos sobre el mar," con esposos que serían ". . .reyes y cantadores."  Pinta estos sueños inocentes, idealístas, y jóvenes, de esta niñas para mostrar la pureza de la niñez.  Nos recuerda de la confianza que tienen los niños: piensan que pueden hacer y ser todo lo que quieren, y así planean el resto de sus vidas con una seguridad joven, como si pudieran.

La realidad, sin embargo, es que estos planes suelen fracasar.  De hecho, en este poema, después de aprender de los sueños altos que tienen las niñas, vemos que nunca los alcanzarán.  Ninguna de las cuatro ". . . ha sido reina" y además, nunca ha casado.  La realidad de este fracaso de sus planes evoca una nostalgia para la inocencia perdida.  Quizás más importante que esta nostalgia, Mistral pone énfasis en la tristeza de no casarse y no tener sus hijos propios.  En vez de cumplir con sus sueños de tener una familia - de la cual sería la reina -- se quedan sólas para "mece[r] los hijos de otras reinas/ y los suyos nunca-jamás."  No realizar a sus planes, especialmente a los de ser madre, aumenta ambas la nostalgia para la inocencia de la niñez y la tristeza de no establecer un "reino" con hijos suyos.


 

La extranjera

La soledad de la extranjera nos atormenta en La extranjera.  A través de una descripción de una mujer extranjera, Mistral nos muestra la falta de entendimiento entre culturas distintas.  En que el poema es una cita, las palabras revelan la actitud del hablante hacia la extranjera.  Vemos claramente que no puede, ni trata, de entender a esta mujer.  Por eso, todo lo que hace es percibido como malo.  El hablante dicta sentencia crítica de esta mujer:  para él, ella es un "bárbaro" que habla una "lengua que jadea y gime."  Su lengua, llena de sonidos distintos, no es aceptado por el hablante porque es diferente, y por lo tanto, para él, es mala.  Aun dice que "sólo bestezuelas" entienden tal sonidos extranjeros.  Así compara ella con los animales, en una sentencia degradante.  

Por la falta de entendimiento entre esta gente, y en un nivel más universal, de estas culturas distintas, ella nunca puede ser aceptada por esta sociedad.  Aún si "vivirá entre [ellos] ochenta años" siempre llevaría su estigma de extranjera.  Así, aunque rodeado por la gente, la extranjera está aislada y con una vida solitaria.  Sería diferente hasta su muerte y aun en morir queda sóla y aislada: su muerte le importaría solamente a su "almohada."  A través de mostrar esta soledad, este aislamiento, y esta falta de caridad entre la gente, Mistral nos choca, sútilmente, con nuestros pecados.    
 
 


Viejo León

"Tus cabellos ya son/ blancos también"

Este poema de Mistral tiene que ver con la vejez y la paz que la acompaña.  Se trata de un león anciano que, como el narrador, ha pasado la juventud y empieza mostrar evidencia física de su edad.  Sus "cabellos . . . blancos,"  sus "ojos sin resplandor," y su sien "sorda" son un testimonio fuerte de la degeneración de su cuerpo.  A pesar de esta decadencia física, sin embargo, el león viejo ha alcanzado un nivel de paz en su vida.  Como todos, ha sufrido lo amargo de la vida, pero al fin, parece que ha aceptado lo que era su vida y así lo que no era su vida.  Como en Todos íbamos a ser reinas, implica que tenía planes con los cuales no cumplieron.  Aunque "tarde se averiguó,/ tarde se ven," no queda amargado por lo que no era su vida.  Reconoce que, a través de amar y sufrir, aprende "apagado el fogón,/ rancia la miel" y más importante, llega a conocerse y desarollar una paz internal.  Por no especificar exactamente que ha fracasado, y por el paralelo entre lo físico del león y del ser humano --"tus cabellos ya son/ blancos también" -- Mistral ilustra la universalidad de este proceso de aceptar, sin amargura, la vida como es.  Parece una preparación para la muerte inevitable:  ya ha vivido y antes de morir, hay que establecerse una paz adentro.  Es un sendo largo, y lo termina con "¡viejos . . . pies!'' pero también con una sabiduria y una paz tranquila. 


Bibliografía Primaría:

1914: Los sonetos de la muerte

1922: Desolación

1924: Ternura

1938: Tala

1954: Lagar


Bibliografía Secundaria:

Anderson-Imbert, Enrique. Spanish American Literature: A History (Vol 2)
    Detroit:Wayne State Unievrsity Press, 1969.

Britannica Online.  (1998) Mistral, Gabriela.  [On-line] Britannica Online.
        Available: Britannica Online.

Dana, Doris (ed.). Selected Poems of Gabriela Mistral. Baltimore: The Johns Hopkins
    Press, 1971.

Foster, David William, ed. Handbook of Latin American Literature. New York: Garland
    Publishing Co., 1987.

Hughes, Langston (ed.). Selected Poemas of Gabriela Mistral. Bloomington: Indiana
    University Press, 1972.

Mistral, Gabriela.  [On-line biography]  The Nobel Foundation.
    Available: http://www.nobel.se/laureates/literature-1945-1-bio.html

Mistral, Gabriela.  (1945)  Acceptance Speech. [On-line acceptance speech]
    The Nobel Foundation.
    Available:  http://www.nobel.se/laureates/literature-1945-acceptance.html